El cultivo del girasol encaja de forma natural en los principales ejes políticos de la PAC:
- Sostenibilidad ambiental: bajo uso de fertilizantes y fitosanitarios.
- Mitigación del cambio climático: menor huella de carbono que otros cultivos de rotación.
- Biodiversidad: mantenimiento de recursos tróficos para polinizadores en verano.
- Economía circular y soberanía alimentaria: producción de aceite y proteínas vegetales.
- Equilibrio territorial: viabilidad económica de explotaciones de secano.
La PAC actual presenta una incoherencia evidente entre sus objetivos declarados y su tratamiento del girasol. Penalizar económicamente a un cultivo que aporta externalidades ambientales positivas debilita la credibilidad del propio diseño político de la PAC.
Corregir esta situación no requiere cambios estructurales complejos, sino una decisión política clara: reconocer al girasol como cultivo estratégico y dotarlo de un apoyo directo coherente con su función.
Pese a este alineamiento evidente, existe una contradicción política: el girasol ha sido declarado cultivo mejorante, pero carece de una ayuda directa específica, a diferencia de otros cultivos con funciones ambientales comparables.






