1.Importancia del girasol en el modelo agrario andaluz
En Andalucía, el girasol constituye un cultivo esencial en amplias zonas de secano, donde
contribuye de forma decisiva al mantenimiento de la actividad agraria, la renta del agricultor
y la estabilidad de las rotaciones.
La Consejería de Agricultura ha reconocido la necesidad de promover modelos productivos
adaptados a las condiciones climáticas y edáficas del territorio andaluz. En este marco, el girasol
destaca por su resiliencia frente al cambio climático y su bajo requerimiento de insumos.
2.La AEG como apoyo técnico al sector agrario andaluz
La Asociación Española del Girasol ha mantenido una estrecha relación con técnicos, centros de
investigación y agricultores andaluces, aportando conocimiento aplicado y promoviendo prácticas
agronómicas sostenibles.
Su papel complementa la labor desarrollada por organismos como el IFAPA, favoreciendo la
transferencia de resultados de investigación a las explotaciones.
3.Dimensión ambiental y territorial
El mantenimiento del cultivo del girasol tiene un impacto directo en:
– La conservación del suelo.
– La biodiversidad de los secanos.
– La prevención del abandono de tierras.
– El sostenimiento del tejido rural.
Desde una perspectiva territorial, apoyar el girasol significa apostar por la cohesión rural y la
sostenibilidad real del medio agrario andaluz.
4.Necesidad de adecuación de los instrumentos de apoyo
Resulta necesario adecuar los instrumentos de la PAC a la realidad productiva andaluza,
reconociendo de forma más explícita el valor estratégico del girasol dentro de los esquemas de
ayuda.






