La fuerte flexibilización impositiva busca aliviar a los exportadores en un contexto de persistente volatilidad en los precios internacionales.
Es un ajuste significativo en la política comercial rusa, especialmente considerando que estamos en mayo de 2026 y estas medidas buscan equilibrar la rentabilidad de los exportadores con la estabilidad de los precios internos.

Factores Clave del Cambio
El cálculo de estos aranceles no es aleatorio; responde a una fórmula de «amortiguación» que depende de dos variables principales:
- Aumento de los Precios Base: El gobierno elevó el umbral a partir del cual se empieza a cobrar el impuesto.
- Para el aceite, el precio base subió de 82.500 a 90.750 rublos.
- Para la harina, subió de 15.875 a 17.463 rublos.
- Precios Indicativos: El precio de mercado (en dólares) utilizado para el cálculo se mantuvo relativamente estable para el aceite ($1.291,8) y bajó ligeramente para la harina ($196,1).
El arancel representa el 70% de la diferencia entre el precio indicativo de mercado y el precio base fijado por el Estado. Al subir el precio base, la «brecha» imponible se reduce, resultando en un arancel menor.
A medio plazo este mecanismo de aranceles flotantes, diseñado para proteger el mercado interno de la volatilidad global, tiene un horizonte despejado para los operadores comerciales. Según las últimas actualizaciones, estas reglas de juego estarán vigentes hasta el 31 de agosto de 2028, tras la prórroga decretada en octubre pasado.
Esta reducción del 71,4% en el aceite de girasol es un alivio importante para los exportadores rusos, permitiéndoles ser más competitivos en el mercado internacional durante este mes.







