Entre 2021 y 2025, la superficie de cultivo de girasol ronda las 600.000 – 700.000 hectáreas. En 2022 alcanzamos un récord de 877 mil hectáreas en la última década, lo que se atribuyó a la respuesta al mercado y al contexto internacional (guerra en Ucrania). En general, podemos decir que algo más de 600.000 hectáreas constituyen la base estructural de girasol en España, si bien desde 2023 se viene cultivando en algo más de 700.000 hectáreas. Esto está ocurriendo como respuesta a su peso estratégico, su estabilidad en rotaciones y su confiabilidad ante las condiciones impuestas por el cambio climático.
En 2025 se produjeron en España 797.300 toneladas de semilla de girasol, lo que se estima en un valor de mercado de 402,7 millones de euros. Además, es muy importante la creciente aportación de valor añadido industrial, con una producción de aceite que se prevé supere las 400.000 toneladas en 2026.
Para 2026, en España el cultivo del girasol, previsiblemente será el destino de un alto porcentaje de las superficies no sembradas de cereal a nivel nacional. En Andalucía, aunque se han podido sembrar unas pocas parcelas, hasta que las tierras no se oreen lo suficiente no se podrán empezar de forma generalizada las siembras de girasol. En resumen, podemos decir que el girasol demuestra capacidad de adaptación y resiliencia, respondiendo al mercado, al clima y a las necesidades del agricultor.







