2 octubre, 2017

TRÍPTICO SOBRE “LAS INFESTACIONES DEL CULTIVO DEL GIRASOL POR JOPO” “UNA VISION ACTUAL”

TRÍPTICO SOBRE “LAS INFESTACIONES DEL CULTIVO DEL GIRASOL POR JOPO”

“UNA VISION ACTUAL”

 

EL HUESPED

El cultivo del girasol alcanzó 1.063.000 Has en España en el año 1998, siendo el cultivo oleaginoso anual más importante y estando establecido ya como una alternativa tradicional en muchos secanos extensivos, rotando fundamentalmente con los cereales de invierno (trigo, cebada, etc.).

La implantación del girasol oleaginoso en España como cultivo alternativo de interés, empezó hace ya casi 30 años, habiéndose consolidado como cultivo tradicional debido a su umbral de rentabilidad, facilidad de cultivo y, después de la adhe-sión de España a la C.E.E., unas interesantes subvenciones.

La constante actualización de las técnicas de cultivo junto con la utiliza-ción de semillas procedentes de programas de mejora muy activos durante los últimos 20 años, ha hecho que los rendimientos medios de este cultivo hayan pasado de unos 500 Kg./Ha., a finales de los años 60, a unos 1000 Kg./Ha., en la actualidad.

Aunque el cultivo del girasol se distribuye fundamentalmente por las Co-munidades Autónomas de Castilla-La Mancha (30 %), Castilla-León (15 %) y Andalucía (45 %), es en esta última en donde los rendimientos son mayores, debido fundamentalmente a las mejores características de clima y suelo. Así por ejemplo, en el año 1997, los rendimientos medios del girasol en Andalucía alcanzaron los 1700 Kg./Ha.

EL PARÁSITO

  • GENERALIDADES

El jopo del girasol (Orobanche cumana Wallr.) es una planta parásita que ataca el sistema radicular del girasol y depende completamente de éste para su nutrición y desarrollo.

La germinación de las semillas de jopo y posterior penetración e instala-ción en las raíces del girasol ocurren inicialmente en épocas muy tempranas del desa-rrollo de la planta huésped (germinación a 6-8 hojas), y se realiza en respuesta a los estímulos procedentes de los exudados de las raíces. La instalación se realiza cuando las temperaturas medias del suelo se encuentran entre los 15 y 23 0C. Posteriormente, la germinación de la semilla de jopo y su instalación en el huésped, prosiguen durante todo el ciclo vegetativo del girasol, incluso en los estados más tardíos de maduración.

El jopo, al ser una planta parásita obligada, no produce clorofila, por lo que vive totalmente a expensas de la planta que parasita, utilizando los elementos nutritivos de ésta. Como es lógico, produce una disminución del potencial productivo de la misma, que conlleva una disminución del rendimiento.

Las pérdidas que ocasiona el jopo en el cultivo del girasol varían según la severidad de la infección y ésta a su vez depende de la cantidad de semillas de jopo que se encuentre en el suelo y del nivel de susceptibilidad o resistencia genética de la variedad culivada.

En variedades muy susceptibles, la pérdida del rendimiento puede ser total, no obteniéndose cosecha alguna, puesta que las plantas de girasol no llegan ni a florecer.

Detalle de plantas de Girasol atacadas por Jopo

  • DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA

El jopo del girasol fue observado por primera vez en España en 1958 en la provincia de Toledo, posteriormente, fue observado en la provincia de Cuenca en 1974 y más tarde, en 1980, fue localizado en Fuente Piedra (Málaga) y en El Coronil (Sevilla); todas las observaciones se hicieron en girasol para consumo humano (pipas) y no en girasol oleaginoso, por lo que al parecer, las variedades oleaginosas cultivadas en aquellos años se mostraban resistentes contra las razas de jopo existentes.

Aunque se habían observado algunos pequeños ataques de jopo sobre girasol oleaginoso en 1978 (variedad Perededovik) en la provincia de Cuenca, a partir del principio de los años 90 se empiezan a detectar graves infestaciones de jopo en variedades de girasol de tipo oleaginoso tanto en Andalucia, fundamentalmente en los alrededores de Ecija, como en Castilla-La Mancha, principalmente en diversas zonas de la provincia de Cuenca (Montalbo, Villarejo de Periesteban, La Almarcha, etc…).

Las zonas con presencia de jopo se van ampliando a una gran velocidad en ambas regiones y en la actualidad el jopo está presente en Andalucía en todas las provincias andaluzas excepto en Almería; encontrándose las infestaciones más graves en las provincias de Córdoba y Sevilla, fundamentalmente en un área que recorre desde el sur de la provincia de Sevilla (El Coronil, Montellano) y, siguiendo el valle del Guadalquivir, se extiende hasta la campiña de Córdoba. En la provincia de Cuenca, el jopo del girasol está presente, hoy día, prácticamente en todas las zonas en donde se cultiva el girasol.

  • EVOLUCIÓN RACIAL

Desde hace décadas se conoce la existencia en diversos países del Este europeo de distintas razas de jopo de girasol; de hecho, en la antigua Unión Soviética, es donde se seleccionaron las primeras variedades resistentes a la primera raza de Orobanche cernua, la raza “A”. Posteriormente van apareciendo nuevas razas que van venciendo la resistencia de las variedades seleccionadas previamente(“B”, “C” y “D”). Estas razas no solamente aparecen en la Unión Soviética si no que también se hacen presentes en otros países donde se cultiva el girasol oleaginoso como Rumania, Yugoslavia, Bulgaria, Turquía, etc. Afortunadamente, las selecciones que se hacen de las nuevas variedades resistentes, no solamente presentan resistencia a la raza nueva sino que además también son resistentes a todas las razas anteriores.

En España, el jopo primeramente identificado en el girasol no oleaginoso pertenecía a estas razas más antiguas. Sin embargo, el jopo observado atacando al girasol oleaginoso a principios de esta década, fue claramente identificado como perteneciente a la raza “E”. La resistencia a esta raza de jopo no estaba presente en la mayoría de los cultivares comerciales que se utilizaban entonces, por lo que la extensión de esta raza de jopo por todas las áreas comentadas anteriormente puso seria-mente en peligro el cultivo del girasol oleaginoso en las mismas.

Afortunadamente, en un periodo de tiempo relativamente corto, el traba-jo de selección llevado a cabo por los programas de mejora genética públicos y privados, dio como resultado una serie de cultivares híbridos que poseían resistencia a esta raza “E”. Estos híbridos comerciales son los que se cultivan hoy día en la mayoría de zonas donde está presente esta raza de jopo y que han sido denominados por algunas empresas comercializadoras de semillas, como variedades “antijopo”.

La existencia de este tipo de variedades ha hecho que el girasol pueda ser aun un cultivo rentable en una amplia zona de Andalucía y de Castilla-La Mancha; la ausencia de estas variedades resistentes, probablemente, hubiera significado la des-aparición del cultivo de esta planta oleaginosa en muchas zonas de estas regiones.

  • ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LAS VARIEDADES “ANTIJOPO”

Durante las campañas en que se vienen cultivando las variedades resis-tentes a la raza “E” de jopo, se han observado en éstas una serie de peculiaridades, que en algunos casos, han sido objeto de preguntas o dudas por parte de los cultivadores. El hecho de haber sido denominadas como variedades “antijopo” ha podido hacer creer a los agricultores que a estas variedades no podría atacarías el jopo. Nada más lejos de la realidad por las razones que explicaremos a continuación:

La producción de semilla híbrida de girasol se realiza mediante el cruzamiento en campos de dos lineas parentales. La resistencia a la raza “E” de jopo viene dada por un gen denominado Or5; este gen tiene una acción dominante, es decir, la sola presencia del mismo en uno de los parentales es suficiente para que el híbrido resultante de su cruzamiento sea resistente al jopo. Ahora bien, dependiendo de sí este gen está presente en la línea parental que hace de hembra o en la que hace de macho, los resultados del cruzamiento, con respecto a la resisten cia al jopo, pueden ser diferentes.

Si el gen está presente en la línea parental hembra (Caso 2-Dibujo), al ser éste, como ya hemos dicho, dominante, toda la semilla producida, sea híbrida (es decir, fruto del cruzamiento entre la lí-nea parental hembra con polen de la línea parental macho) o no híbrida (fru-to del cruzamiento de la línea parental hembra con polen de cualquier otra procedencia) será resistente a la raza “E” de jopo.

Caso 2

Si el gen, por otra parte, está presente en la línea parental ma-cho (Caso 1 -Dibujo), puede ocurrir que no toda la semilla producida en la línea parental hembra sea híbrida y por lo tanto, no toda esta semilla puede lle-var el gen de resistencia a la raza “E” de jopo, con lo cual, aquellas semillas que no lo lleven producirán plantas no resistentes. Si estas plantas (que no son híbridas) son cultivadas en campos infectados con la raza “E” de jopo, serán susceptibles a la misma. En este último caso, la pureza varietal derivada de una buena producción de semilla híbrida es un factor determinante para obtener un alto porcentaje de semilla conteniendo el gen 0r5 y, por lo tanto resistente a la raza “E” de jopo.

Caso 1

Lo ocurrido en estas últimas campañas, y que ha sido causa de extrañeza por parte de los cultivadores de estas variedades, no ha sido más que la cristalización en sus campos de este hecho: cuando la producción de semilla híbrida no ha sido todo lo buena que debía de ser.

Por otra parte, aquellos híbridos en los que el gen de resistencia, 0r5, está presente en la línea parental hembra, no han tenido por qué producirse mejor que aquellos en los que el gen de resistencia está presente en la línea parental macho, lo que ocurre es que como toda la semilla producida (híbrida o no) lleva este gen de resistencia, no se han hecho tan evidentes las plantas no híbridas o “fuera de tipo”.

LA APARICIÓN DE LA RAZA “F”: PROBLEMÁTICA QUE PLANTEA.

En el año 1995, se identificaron una serie de cultivos de girasol oleaginoso en las cercanías de Ecija (Sevilla), en los que se habían sembrado variedades “antijopo”, en donde se detectaron unos focos de algunos cientos de metros cuadrados en los que la variedad, teóricamente resistente, mostraba todas sus plantas gravemente atacadas por el jopo.

Se tomaron muestras de la semilla de las plantas de jopo de estos focos y realizando los correspondientes ensayos de laboratorio e invernadero, se llegó a la clara conclusión de que estas plantas de jopo pertenecían a una nueva raza en España y para la cual el gen 0r5 es ineficaz. Así pues todos los híbridos comerciales denominados hasta el momento “antijopo” se mostraban susceptibles a la nueva raza, que se ha denominado raza “F”.

En los años siguientes han aparecido, fundamentalmente en un radio de 20 Km. alrededor de Ecija, numerosos focos de infecciones por Orobanche en híbridos “antijopo”; en todos los análisis efectuados, siempre se ha llegado a la misma conclusión: las poblaciones de este jopo pertenecen a razas que superan la resistencia del gen 0r5, por lo que, en principio y hasta tanto no se tengan fuentes de resistencia estables y claramente determinadas, a todas estas poblaciones, se les atribuye la per-tenencia a la raza “F”

La aparición de esta nueva razas origina una serie de problemas e interrogantes que involucran tanto a los cultivadores de girasol como a los técnicos e investigadores en mejora de esta planta oleaginosa:

  1. Posiblemente la siembra masiva de variedades resistentes a la raza “E” ha favorecido la aparición de raza(s) que vencen la resistencia del gen 0r5
  2. No se sabe certeramente a qué velocidad se propaga o distribuye en el tiempo o/y en el espacio la nueva raza1 puesto que se da la circunstancia de que ciertos focos no han progresado y se mantie-nen más o menos en la extensión en la que aparecieron, mientras que otras han evolucionado muy rápidamente y han duplicado, e incluso triplicado, su extensión en un periodo de 2-3 años.
  3. En cada campaña aparecen nuevas áreas infectadas con la nueva raza; en algunos casos las nuevas áreas aparecen en pequeños focos de pocos metros cuadrados.
  4. Aunque se ha encontrado resistencia a esta nueva raza, aún no está clara la herencia de esta resistencia, el número de genes que actúan y la acción génica de los mismos.
  5. De momento, no existen variedades comerciales que sean resistentes a esta nueva raza de jopo.
  6. Con objeto de prevenir al máximo la extensión de esta nueva raza, se recomienda a los agricultores que eviten la siembra de girasol en las áreas en las que se ha detectado la presencia de infestaciones masivas de jopo sobre híbridos comerciales “antijopo”
  7. En aquellas áreas en donde no esté presente esta nueva raza, la siembra de variedades resistentes a la raza “E” o “antijopo” se puede realizar, hasta tanto existan en el mercado cultivares resistentes a la raza “F”
  8. Al igual que sucedió en situaciones similares anteriores, con la aparición de las razas de jopo más antiguas, el esfuerzo de la investigación tanto privada cómo pública, llevará, sin duda, al desarrollo de nuevas variedades comerciales con resistencia a esta nueva

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